Historia
El arbusto del té, Camellia sinensis, pertenece al género de las camelias, un grupo de plantas asiáticas de vistosas flores que agrupa a más de 100 especies.

La popularidad de la especie Camellia sinensis se debe a las propiedades que Oriente descubrió en sus hojas y su consecuente milenaria historia: hace más de 2.100 años, el té ya era la bebida predilecta de los emperadores chinos de la dinastía Han.

Su descubrimiento mítico se remonta al año 2737 a.C. en que el emperador chino Shennong bebe una infusión de hojas de té que cayeron accidentalmente sobre su agua hervida.

El té, considerado un producto de lujo, se exportaba junto con la seda y la porcelana desde la antigua China hasta Asia central y más allá a través de los caminos conocidos como la Ruta de la Seda, transitada ya desde el siglo II a.C.
Desde entonces, esta bebida se ha vuelto indispensable para las culturas asiáticas donde sirve de estimulante, objeto ritual, medicina y fuente de nutrientes. Hoy su consumo se ha extendido por todo el mundo.

La palabra té proviene del dialecto de Fujian, sur de China, donde se conoce como tay. En cambio, en otros países como Rusia, Turquía, Irán, India, Japón, Corea, entre otros, se le conoce como chai o cha; esta denominación proviene del dialecto de Pekín, norte de China.
Variedades
De la misma planta se obtienen diferentes variedades de té. Algunas muy conocidas como el té verde y el té negro. Dependiendo del procesamiento de las hojas cosechadas se obtienen, además de los ya mencionados: el té blanco, el té oolong, el té amarillo y los tés post-fermentados, entre esos el famoso pu-erh.
Té verde: esta variedad se caracteriza por su bajo nivel de oxidación; su objetivo es mantener la frescura de la hoja recién cosechada. Por esto mismo, es popular en la moda fitness, ya que conserva muchos de sus antioxidantes originales. Las variedades japonesas son muy conocidas, por ejemplo, el matcha.
Té negro: este se caracteriza por su alto nivel de oxidación, de allí la apariencia negra de las hojas. Es, tal vez, la variedad más popular en Occidente.
Vemos así que la cultura del té es todo un universo, un mundo lleno de sabores y aromas que en sus términos parece ser el análogo oriental de la cultura del vino en Europa.






