En el lenguaje cotidiano los términos té e infusión se emplean de forma indistinta y la palabra tisana no se utiliza; aunque todos estén estrechamente ligados, la diferencia es sutil.
El té es la bebida producto de la infusión de las hojas procesadas de la planta Camellia sinensis, el arbusto del té, originario del sur de China.

Su descubrimiento se atribuye al mítico emperador chino Shennong que, en el año 2737 a.C., bebe una infusión de hojas de té que cayeron accidentalmente sobre su agua hervida.
Entonces, ¿qué es una infusión? Es el método, el proceso de extraer, en líquido caliente, los compuestos solubles de las sustancias orgánicas (té, especias, hierbas, flores, etc.).
Siendo así todo té una infusión, toda infusión no es té.

En el día a día confundimos el método con el resultado final. Las infusiones que no llevan té (Camellia sinensis) son realmente tisanas.
La tisana es la bebida resultante de infusionar cualquier hierba, especia, fruta o flor para fines medicinales o de disfrute.

Ejemplo: una infusión de jengibre es una tisana, no un té de jengibre.
En próximos artículos ahondaremos más en la fascinante historia de la Camellia sinensis y sus increíbles propiedades medicinales; así como les contaremos la diferencia entre tomar té en hoja suelta y té en bolsitas.


