Las semillas de anís son en realidad el fruto diminuto de la planta, Pimpinella anisum, originaria del Mediterráneo oriental y Medio Oriente. Perteneciente a la familia de las apiáceas (eneldo, apio, perejil, hinojo, entre otras), es una de las plantas medicinales más antiguas del Viejo Mundo. Se empleaba ya en Grecia con fines medicinales y condimentarios para el siglo IV a.C. Para el siglo I d.C., el escritor romano Plinio el Joven mencionaba que el anís “ya sea verde o seco, se necesita para todas las conservas y condimentos”.



Era común su empleo en la antigua Roma como digestivo después de los festínes en forma de pasteles anisados; estos se conocían como ‘mustaceoe’. El escritor romano Plinio el Viejo, en su obra Historia Natural, menciona el anís en preparados herbales como remedio contra toda clase de venenos. También el farmacólogo y botánico grecorromano Dioscórides (40 - 90 d.C.) describe al anís en su Materia Medica por sus múltiples propiedades medicinales. Hace referencia al anís de la isla de Creta como el mejor, seguido del anís proveniente de Egipto.

La antigüedad de su uso como especia y saborizante se evidencia en la cantidad de licores de anís en toda la cuenca del Mediterráneo; se emplea en la preparación de ouzo (Grecia), arak (Líbano, Siria, Palestina, Israel y Jordania), raki (Turquía), sambuca (Italia), pastis, pernod, anisette y absenta (Francia), anís del mono (España), entre otros. Hoy en día también son tradicionales en muchos países de América como Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Costa Rica y Argentina; así como en el Sudeste asiático, en Filipinas. 


Diversas especias y hierbas se denominan "anís" por su contenido en anetol, compuesto activo también presente en el anís estrella, regaliz, semillas de hinojo y eneldo, así como en varias hierbas conocidas como Yerba anís; aunque varias de estas plantas provienen de distintas familias y no están relacionadas entre sí. 



Se cree que la palabra ‘anís’ tiene un origen semítico; el término pasaría de las lenguas del Medio Oriente al griego y el latín.
Posee propiedades antidiabéticas, antioxidantes, antimicrobianas, antiinflamatorias, analgésicas, gastroprotectoras, antivirales, digestivas, antidepresivas, estrogénicas, relajante muscular, entre otras.



Su componente activo principal es el anetol. También contiene estragol, pineno, limoneno, entre otros. 



Contiene fitoestrógenos que ayudan a regular los ciclos menstruales y a calmar los síntomas de la menopausia. 



Son una buena fuente de vitaminas o complejo B como niacina, tiamina, riboflavina, entre otras. Así como aportan una buena cantidad de minerales como calcio, potasio, hierro, magnesio, manganeso y zinc. Contienen vitamina C y A.

Estudios han indicado que posee una acción antidepresiva similar a fármacos como la fluoxetina, lo que sugiere su potencial uso clínico.


Se ha sugerido que puede ayudar en la reducción de la dependencia a la morfina.
Son utilizadas en la gastronomía del Caribe colombiano para el enyucado, un postre tradicional a base de yuca, coco y queso. También es típico encontrarlo en arepas dulces, una tortilla de maíz típica de Colombia y Venezuela.


Uno de sus usos más tradicionales se encuentra en la pastelería, repostería y panadería. Se consume en galletas, tortas, bizcochos, panes y postres típicos. Se utilizan en confecciones dulces en Alemania (pfeffernusse), México (galletas típicas en matrimonios) y hasta en Perú (picarón).



No obstante su empleo en preparaciones dulces, también se encuentran en comidas saladas. Se emplean las semillas de anís para estofados de cerdo y pescados; para platos de vegetales y raíces; en embutidos (en general para charcutería); en la India se tuestan para aromatizar curries de pescados y vegetales. 



Son un ingrediente esencial para la elaboración de licores y bebidas espirituosas en muchas culturas alrededor del mundo.
En la medicina tradicional persa se consideran estimulantes, carminativas, expectorantes, vermífugo, antiepilépticas y galactogogas (induce la lactancia). 



Es por esta última propiedad que se recomienda a las madres en lactancia consumir semillas de anís para incrementar la producción de leche materna y así mismo para aliviar a sus bebés de molestias gastrointestinales.

Se utiliza como analgésico en casos de migraña.
De sabor dulce y cálido con notas afrutadas.
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