Nativo del Mediterráneo y Medio Oriente, el coriandro es el fruto seco de la planta Coriandrum sativum, familia de las zanahorias, el apio, el perejil, entre otras (apiáceas); las hojas de esta misma se conocen como cilantro.
Es una de las especias más antiguas utilizadas por la humanidad. Se han encontrado restos arqueológicos de semillas de coriandro fechadas en el VIII milenio a.C. en la cueva neolítica de Nahal Hemar, en las colinas circundantes al Mar Muerto. También se menciona en el Libro del Éxodo, sucesos que ocurrieron aproximadamente en el siglo XV a.C. En este se compara la apariencia del maná (alimento sagrado que envió Dios a los israelitas durante su largo paso por el desierto) con el coriandro.
Se encontraron canastas llenas de semillas de cilantro en la tumba de Tutankamón datada en el 1.325 a.C.; probablemente la especia se consideraba esencial para la creencia del antiguo Egipto del viaje al Más Allá.
Al parecer se cultivó por primera vez con fines condimentarios en la región central de Turquía, conocida como Anatolia. De allí se extendería hacía el Levante, Egipto, Armenia, el sureste de Europa y el sur de Rusia (Nabhan, 2014).
Se nombra y se describe, por sus valiosas propiedades medicinales, en el papiro Ebers, un antiguo tratado egipcio de medicina datado en el 1500 a.C.
Se tienen registros del uso de coriandro desde hace más de 4000 años en la antigua Babilonia. En tablillas de arcilla, escritas en acadio, se conservan las recetas de cocina más antiguas del mundo; las semillas de cilantro se describen en la preparación de guisos y caldos.
Todo indica que su introducción en China se debe a las civilizaciones del antiguo Irán, que, antes de la fundación del Islam, lo importaron a través de la ruta de las especias y la seda.
El coriandro gozó de mucha popularidad en la antigua Grecia y Roma. Eruditos como Dioscórides, Hipócrates, Plinio, Teofrasto, etc. lo mencionaron en sus escritos. Ciertamente esto provocó que se difundiera por toda Europa bajo los términos griegos y latinos de koriannon y coriandrum, respectivamente.
En uno de los poemas juveniles de Virgilio, poeta romano del siglo I a.C., el coriandro se menciona como uno de los ingredientes principales del Moretum, una pasta para untar a base de queso y hierbas.
Los romanos fueron quienes lo introdujeron en el oeste de Europa y de ahí viajó al continente americano. La planta de cilantro hoy se cultiva en casi todo el mundo debido a que se usa en su totalidad para la culinaria, la medicina, la cosmética y perfumería.
Posee propiedades antiinflamatorias, analgésicas, antidiabéticas, antimicrobianas, antioxidantes, ansiolíticas y sedantes.
Se considera carminativo, diurético, antibilioso y afrodisiaco. Ayuda a controlar los niveles de azúcar en la sangre, el colesterol y la producción de radicales libres.
Estas propiedades se deben en su mayoría a los compuestos químicos presentes en las semillas. Uno de sus principales compuestos es el linalool, también conocido como coriandrol; también contiene alfa-pineno, limoneno, terpinenos, geraniol, miristicina, entre otros.
Así mismo, es una buena fuente de minerales como hierro, magnesio y manganeso.
La planta del cilantro es uno de los condimentos más utilizados en el mundo, su uso, tanto de la hierba como de las semillas, va desde Europa, el Medio Oriente y el Sudeste asiático hasta gran parte del continente americano.
Ingrediente esencial de los curries y mezclas de especias de la cocina india, yemení, etíope, marroquí y demás culturas del mundo árabe. En el Líbano, se prepara una pasta conocida como taklia, consistente en semillas de cilantro tostadas, ajo, aceite de oliva, sal y chile machacados en un mortero; esta se utiliza como condimento de mesa para agregar a sopas y cremas de legumbres y verduras.
En Chipre, es típico el empleo de coriandro para una diversidad de platillos como el afelia, cerdo marinado en vino, y para el chakistes, aceitunas marinadas con limón y ajo.
El coriandro es esencial para la cocina mexicana y estadounidense.
Se emplea en encurtidos, embutidos, para pescados, carnes y horneados; también para aromatizar pasteles, galletas, tortas, panes y licores, en especial la ginebra.
Va muy bien con pimienta negra, pimienta de jamaica o de olor, cardamomo, clavo, comino, hinojo, jengibre, cúrcuma y páprika.
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