Su origen es confuso, unos dicen que es de la India y otros que es nativo de Sudán; lo cierto es que muchas culturas en la historia de la humanidad han usado estas semillas desde aproximadamente el 3.500 a.C. Se ha encontrado que los egipcios llegaron a usar el aceite del sésamo como combustión para iluminar sus lámparas. Esta semilla llegó a América con la llegada de los esclavos procedentes de África.

Constituye uno de los cultivos oleaginosos más importantes del mundo y tal vez de la historia, ya que se considera como uno de los primeros cultivos de la humanidad utilizados para la producción de aceites.

Según la leyenda asiria, cuando los dioses se reunieron para crear el mundo, bebieron vino elaborado con semillas de ajonjolí. 

Se mencionan en las primeras leyendas hindúes, en las cuales las semillas de ajonjolí representan un símbolo de inmortalidad.

“Ábrete sésamo”, la famosa frase de Las mil y una noches, refleja el rasgo distintivo de la vaina de la semilla de sésamo, que se abre cuando alcanza la madurez. 


Las semillas de ajonjolí poseen efectos antibacteriales, antifúngicos, antivirales y antiinflamatorios. Así mismo, poseen una importante actividad antioxidante, además de cantidades significativas de fenoles, flavonoides, nutrientes y minerales.

Son especialmente ricas en minerales esenciales como el magnesio, calcio, hierro, sodio, zinc, cobre, fósforo y manganeso. Más de la mitad de una semilla de ajonjolí esta compuesta de grasas, principalmente ácidos grasos insaturados que pueden ayudar a disminuir los niveles de colesterol “malo”; también son ricas en proteínas, fibras y carbohidratos.

Se ha encontrado que la sesamina, compuesto bioactivo del ajonjolí, tiene efectos hepatoprotectores (protectores del hígado).

 Su especial contenido en sesamina y sesamolina ayudan a disminuir los niveles de colesterol en humanos y previenen la presión arterial alta.
¿PARA QUÉ?

El ajonjolí es una semilla muy cotizada en la gastronomía debido a su gran contenido en aceite vegetal. Se utiliza principalmente para decorar todo tipo de platos, panes para hamburguesas, en los rollos de sushi, woks, ensaladas, cereales y también en postres.

Es muy importante en la cocina del Medio Oriente en donde se utiliza como ingrediente principal para platos salados y dulces como el tahini (pasta de ajonjolí), hummus, baba ganoush, halvah, entre otros. Así mismo es indispensable en las cocinas de la India, Japón, China y el Sudeste asiático.


¿CÓMO?

Se pueden tostar las semillas para brindar un sabor diferente y adicionarlo a las comidas o para hacer la famosa pasta de tahini; también puedes usarlas sin tostar.
En algunos países de América Latina, usan las semillas de ajonjolí para aumentar el flujo de la leche materna. En algunos países asiáticos y del Caribe la usan en infusiones para tratar el asma, los cólicos y estimular la menstruación. El aceite de ajonjolí es la forma en que más lo utilizan para hacer tratamientos para el cabello, para tratar la ansiedad, el insomnio y otros problemas.

Su aceite se ha utilizado por miles de años para curar heridas, así como para el tratamiento de diversas enfermedades crónicas incluyendo hepatitis, diabetes y migrañas. 


Las semillas tienen un gran valor etnomedicinal en diferentes partes del mundo que incluyen su uso para el tratamiento de cólera, veneno de escorpión, infecciones respiratorias, tinnitus, diarrea, disentería, úlceras, amenorrea, dismenorrea, estreñimiento, anemia, hemorragias, mareos, para mejorar la memoria, etc.
Su sabor recuerda a nueces.
Ajonjolí
$8000 COP

Cartagena – Bolivar.

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