El árbol del clavo, syzygium aromaticum, familia de las mirtáceas, es nativo de las Islas Molucas en Indonesia. La especia se obtiene del aromático capullo de la flor que, antes de la etapa de floración, se recolecta y se seca al sol unos días para conseguir la apariencia y el aroma del clavo que todos conocemos.

En el desierto sirio, se han encontrado restos de clavos en recipientes calcinados datados en el 1.721 a.C. Este hallazgo resulta sorprendente dado que esta especia, antes del siglo XV, solo crecía en las Islas Molucas, al extremo oriente de Indonesia.

Una de las referencias más antiguas del clavo data de la dinastía Han (206 a.C. - 220 d.C.) en China, donde se utilizaba para refrescar y perfumar el aliento de los cortesanos en sus audiencias con el emperador. 



Durante la Edad Media, en Europa, la especia adquirió popularidad como conservante, condimento y medicina. Un remedio popular contra la peste consistía en una naranja con clavos de olor; se suponía que el aroma ahuyentaría el ‘mal aire’ causante de la enfermedad.



A partir de la llegada de Vasco da Gama a la India y el posterior descubrimiento de las Islas Molucas para los portugueses, las potencias europeas entrarían en una pugna por el dominio del monopolio del clavo. Por la especia se iniciaron diversas guerras entre portugueses, ingleses y holandeses; en el siglo XVI, la expedición de Magallanes, pasaría por las Molucas llevándose 381 sacos de clavo, entre otras especias, el equivalente a 27.000 kilos. Este ‘pequeño’ cargamento logró financiar la primera circunnavegación del globo iniciada por Magallanes.

Bajo el dominio de los holandeses, las islas de clavo vivieron una violenta era de represión y castigos: se quemaron bosques ilegales de clavo y se daba la pena de muerte a todo el que intentara hacer contrabando de las semillas. El monopolio holandés se vendría abajo una vez los franceses lograron transplantar ilegalmente clavo hasta sus colonias y sembrar vástagos en La Reunión y Mauricio.

Se ha reportado que en Indonesia, su lugar de origen, la mayoría de la producción de clavo (alrededor del 90%) se utiliza para elaborar los típicos cigarrillos ‘kretek’; solo el 10% restante se emplea en medicina tradicional, perfumería, condimento y farmacéutica. 

A pesar de que el cultivo de clavo se extendió a otros países tropicales a partir de la colonización europea, Indonesia sigue siendo el mayor productor del mundo.
Posee propiedades antioxidantes, antimicrobianas, analgésicas, antivirales, antiinflamatorias, anticancerígenas, antidiabéticas y ansiolíticas.

Se considera entre las especias con mayor contenido en antioxidantes y polifenoles. Se ha encontrado que su actividad antioxidante y antimicrobiana es mayor que muchas frutas y vegetales.


Esta especia es una de las fuentes más ricas en eugenol, acetato de eugenol y ácido gálico. Así mismo, contiene flavonoides como kaempferol y quercetina en menores cantidades.

El eugenol es el principal compuesto bioactivo del clavo. Este es el responsable de sus propiedades analgésicas. También se ha reportado su actividad anticancerígena. 
 


Estudios han demostrado que el extracto etanólico de clavo al 50% mejora la libido, la función y la potencia sexual en ratones (Tajuddin et al., 2004).
Su principal uso es para dar aroma a las recetas. Su sabor dulce, picante e intenso lo hace una especia perfecta para la elaboración de repostería, cocción de frutas, verduras y para marinar carnes y pescados. También es muy usado para coctelería y aromatizar vinos calientes.

Desde tiempos antiguos se ha utilizado en la cocina china y asiática para marinar carnes, pescados y pollo. En la comida india y pakistaní se utiliza para aromatizar arroces, para el curry y demás platillos vegetarianos.

Es muy frecuente encontrarlo en galletas, postres, ponches y platillos típicos de Navidad.

 Constituye un ingrediente esencial de muchas mezclas de especias como el Garam Masala, cinco especias chinas, cuatro especias, etc.
Desde el siglo XIII se ha reportado su uso como analgésico en casos de dolor de muelas, dolor articular y como antiespasmódico.

Tanto en Oriente como en Occidente, el clavo se utiliza para enfermedades bucales y molestias dentales. 

Se utiliza también para controlar náuseas y vómito, tos, diarrea, flatulencia, distensión abdominal y espasmos gastrointestinales; así como para aliviar dolor y estimular los nervios.

Se ha documentado que en Asia tropical el clavo se utiliza para tratar diferentes enfermedades causadas por microorganismos como sarna, cólera, malaria y tuberculosis.


En la medicina tradicional se utiliza como diurético, tónico cardíaco, y condimento con efectos estimulantes y carminativos. El aceite esencial de clavo se utiliza tradicionalmente para el tratamiento de heridas y quemaduras.


Es uno de los fármacos más importantes de la medicina tradicional de la India, en especial la Unani, donde se emplea como afrodisiaco. 

En China, durante la dinastía Tang se usaba el clavo para ‘espantar los males’ y ‘librarse de las cosas malas’ (Turner, 2004).



El clavo, al igual que el cardamomo, es uno de los mejores refrescantes del aliento ya que combate la halitosis. Lo ideal es mascar lentamente una vaina de clavo por 5 minutos.
Su aroma y sabor es intenso, dulce y picante.
Clavo de olor
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Cartagena – Bolivar.

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