La cúrcuma (curcuma longa) es una planta nativa del sur de Asia; pariente del jengibre, la galanga y el cardamomo (zingiberáceas). La especia proviene del rizoma de la planta de cúrcuma. El género curcuma agrupa al menos 93 especies aceptadas, de las cuales la curcuma longa es la más importante mundialmente por su valor económico y medicinal.

Desde la antigüedad ha sido apreciada por sus propiedades como condimento, como colorante textil, medicina y objeto ritual. Antiguamente se traficaba desde el subcontinente indio a través de largas caravanas terrestres que llegaban hasta las civilizaciones sumerias y asirias de Asia Menor.

Alrededor del siglo VIII d.C., los comerciantes árabes llevaban la cúrcuma a través del mar arábigo hasta la península arábiga y África oriental, desde donde continuaba su viaje a través de rutas de comerciantes bereberes, beduinos y judíos (Nabhan, 2014).



En diversas culturas del sur de Asia, el color amarillo, extraído de los rizomas de la cúrcuma, posee un gran valor simbólico ya que se considera como una planta sagrada, agente protector y purificador. Se utiliza en contextos religiosos, en rituales matrimoniales, en danzas tradicionales, en funerales y nacimientos. 



Aunque el uso ritual de la cúrcuma más extendido en la India es en los ritos matrimoniales hindúes. En las provincias centrales del país, ninguna mujer hindú puede contraer matrimonio sin antes haberse untado el cuerpo con cúrcuma; esto simboliza fertilidad, unión y protección. En el Haldi Kumkum, una celebración anual de primavera, las mujeres casadas se regalan cúrcuma en polvo y la utilizan como cosmético en reuniones amenizadas con comida y bebidas.

Antiguamente, diversas tribus indígenas de la India, como los Khonds, solían realizar sacrificios humanos en los cultivos de cúrcuma en honor a la Diosa Tierra, asegurando así una buena cosecha.

La palabra cúrcuma proviene del término semítico para referirse al azafrán (en hebreo, karkom y en árabe, kurkum). Esto se debe a la similitud con que ambos productos se utilizaban en la India y en Oriente próximo.

La India es el mayor productor de cúrcuma, donde más del 90% se destina para consumo doméstico.
Posee propiedades anticancerígenas, antitumorales, antivirales, antidiabéticas, antiinflamatorias, antioxidantes, antimicrobianas, ansiolíticas, antidepresivas, cardioprotectoras y neuroprotectoras.

Es rica en carbohidratos, fibra, vitaminas y minerales. Contiene vitamina C, E y K; además de minerales esenciales como potasio, hierro, calcio, fósforo, magnesio, entre otros.

Los curcuminoides son los compuestos responsables de su color amarillo-naranja. Especialmente la curcumina posee las actividades antioxidantes, anticancerígenas y antiinflamatorias de la cúrcuma.

Se ha demostrado que puede ayudar en el tratamiento de diversos tipos de cáncer, como el cáncer colorrectal, el cáncer renal, el cáncer hepático, cáncer de hueso, cáncer de pulmón, leucemia, entre otros.

Sus potentes actividades antioxidantes y antiinflamatorias le confieren propiedades neuroprotectoras que previenen enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, Alzheimer, entre otras.

Así mismo mejora los niveles de serotonina y dopamina en los tejidos cerebrales; actúa en la inhibición de la MAO (Monoamino oxidasa); por lo tanto, se considera como un antidepresivo y ansiolítico (mejora los síntomas de la ansiedad). 



Es muy buena para la piel debido a sus propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. En la India este uso es ancestral, donde se fabrican cremas y jabones de la Ayurveda; así como para tratar acné, mordeduras, quemaduras e infecciones. 



¡Se recomienda siempre acompañar cúrcuma con pimienta! Esto se debe a que la curcumina tiene una baja biodisponibilidad en el cuerpo humano, se metaboliza rápidamente en el hígado y en la pared gastrointestinal. La piperina, el principal alcaloide de la pimienta negra, mejora la biodisponibilidad y la absorción de la curcumina.
La cúrcuma une y armoniza las especias con las que se acompañe. Va muy bien en frijoles, berenjenas, huevos, pescados, lentejas, carne, aves, arroz, espinaca y hortalizas como zanahoria. 

Combina con chiles, cilantro, clavos, leche de coco, coriandro, comino, hinojo, ajo, jengibre, limoncillo, semillas de mostaza, paprika, pimienta, etc.

En la India, se utiliza para dar color a los platos de vegetales, lentejas y frijoles. Así como para los masala, polvos y pastas de curry. 

En el Norte de África, se utiliza en estofados, sopas y mezclas como Ras el hanout.

Se utiliza para dar color y sabor a pastas, arroces, pescados, mariscos, carnes, ensaladas, curries, legumbres, salsas, mostazas, entre otros.

En países del Sudeste asiático, en Irán y en la India, es indispensable para dar color al arroz y para la preparación del curry; en este último el aroma distintivo de la cúrcuma es fundamental.
En medicina tradicional se utiliza como remedio estomacal, estimulante, purificador de sangre, para tratar problemas hepáticos, bilis e ictericia; también en desórdenes artríticos, respiratorios, musculares, hemorroides, anorexia, tos, heridas diabéticas, reumatismo y sinusitis.

En las medicinas tradicionales y primitivas del Sudeste asiático se utiliza la cúrcuma en encantamientos protectores; esto se debe a que se le atribuyen propiedades mágicas y sagradas.

En la India e Indonesia, la cúrcuma se utiliza para curar llagas y heridas. Antiguamente, el sur de la India, era indispensable en las cirugías; a los soldados heridos se les envolvían las lesiones con bandas amarillas de cúrcuma. Así mismo, estas bandas o trapos se utilizan para limpiar la secreción en la conjuntivitis y la oftalmía.

En la medicina tradicional de Pakistán, se utiliza en polvo para el tratamiento de acné y heridas.

En Bután se utiliza como tónico, antídoto, antiinflamatorio, antiséptico y conservante.


En Nepal, la decocción de cúrcuma se utiliza como antihelmíntico (contra enfermedades parasitarias), estimulante, tónico, ictericia y desórdenes hepáticos.

En Sumatra la cúrcuma se utiliza para el tratamiento de hasta 17 enfermedades, desde huesos rotos hasta gonorrea. 



En Bengala se toma tradicionalmente una infusión de cúrcuma para curar los dolores de estómago.

En Hawaii se utiliza como remedio para aflicciones de oído, nariz y garganta; también la administran en bebida como tónico.

En Samoa se mezcla con aceite y se frota en las inflamaciones; por lo tanto era común aplicarlo sobre partes recién tatuadas para aliviar el dolor, práctica que también se ha documentado en India central.

En las Molucas, al oriente de Indonesia, la cúrcuma y el jengibre se utilizan como instrumentos de magia, se mascan y se escupen sobre el paciente para curar la enfermedad.

Una taza de cúrcuma con leche caliente se utiliza para curar la bronquitis, la gripa y el asma.
Su complejo aroma es mentolado, dulce, cítrico, con notas a jengibre y amaderado.
Cúrcuma en polvo.
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