La mostaza es una de las especias más populares y antiguas del mundo. Su sabor inconfundible es fundamental para las cocinas de China, Japón, India, Medio Oriente hasta Europa y América. Nativa del Mediterráneo, se utilizaba ya en el antiguo Egipto, pero fueron los romanos quienes popularizaron su consumo en toda Europa. Estos últimos mezclaron el mosto de uva, mustum, con semillas trituradas de mostaza para preparar una pasta picante a la que llamaron mustum ardens, mosto picante, de donde deriva la palabra mostaza.

Para prepararla se pueden utilizar 3 tipos de semillas: la amarilla (Sinapis alba), la negra (Brassica nigra) y la marrón (Brassica juncea). En este caso utilizamos la mostaza amarilla, un poco menos picante que las demás.

Para obtener la pungencia característica de la mostaza, esta debe triturarse y mezclarse con líquido, ya sea agua, vino o cerveza. Entre más cálida sea el agua, más suave será el picor.

Una vez preparada debemos dejarla reposar 24 horas en el refrigerador antes de consumirla hasta que su amargor haya disminuido. Pasado un día, estará lista para acompañar todo tipo de embutidos, sándwiches, carnes frías, platos de quesos, chucruts, hot dogs, pastas, vinagretas, purés de papas, pescados, pollos, huevos y más.

INGREDIENTES:
- 100gr semillas de mostaza amarilla
- 1 cucharadita de cúrcuma en polvo
- ½ cucharadita de estragón mexicano
- ½ cucharadita de perejil
- ½ taza de agua fría
- 3 cucharadas de vinagre de vino blanco
- 2 cucharaditas de sal
- 2 cucharadas de miel
PREPARACIÓN:
- En un mortero o molino eléctrico molemos las semillas de mostaza durante un minuto.
- En un recipiente mezclamos las semillas de mostaza trituradas, la sal, la miel, la cúrcuma y las hierbas.
- Agregamos el agua, mezclamos bien y dejamos reposar durante 10 minutos. Luego agregamos el vinagre. (Si deseamos una mostaza más suave, reposamos durante 20 minutos antes de añadir el vinagre).
- Vertemos en un recipiente de vidrio y reservamos en la nevera por lo menos 24 horas antes de consumirla.


